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Una villa de origen monástico
Fue alrededor del Monasterio de Santa María de Montederramo que creció la actual villa. En un documento del año 1.124 la Reina Dona Teresa de Portugal, hija del rey gallego Afonso VI, manda fundar el monasterio y hace por vez primera alusión escrita al nombre de ‘Rivoyra Sacrata’. Este recibió los favores de varios reyes y papas y estuvo sometido a las reglas monásticas de San Benito y más tarde a las del Císter, hasta que a comienzos del siglo XVI una bula papal lo adscribe la Congregación Cisterciense de Castilla. Finalmente, con la desamortización de los bienes eclesiásticos, buena parte de sus dominios pasan a ser destinados a viviendas hasta llegar a su estado actual.
Cabe destacar su iglesia, de amplia nave, sobria fachada herreriana y coro y balaustres de piedra, atípica característica para la época. Su claustro fue el antiguo ‘Colegio de Artes’ y hoy está mayoritariamente ocupado por la escuela municipal y otros servicios, siendo uno de los más admirados y sobresalientes de toda la Ribeira Sacra.
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